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La audiología es una ciencia que estudia la audición tanto en la salud como en la patología. 
La audición es la capacidad de los seres vivos para detectar, procesar e interpretar las vibraciones moleculares del medio ambiente externo en el que vive el individuo. 

En los últimos años son multiples e importantes los cambios que se han producido en el ámbito de la audiología. Entre otros, el desarrollo de nuevas técnicas de exploración de la cóclea y de la vía y centros auditivos centrales (otoemisiones, potenciales de estado estable, pruebas de esti- mulación eléctrica promontorial, pruebas de imagen funcional auditiva, entre otros.). Además el desarrollo de los tratamientos intracocleares (liberación de fármacos en el oído interno) y la aparición de tecnologías para el diagnóstico y tratamiento con diferentes sistemas implantables (implantes cocleares, implantes osteointegrados, implantes activos de oído medio, etc.). 


AUDICIÓN Y LENGUAJE 

El proceso de adquisición del lenguaje en el niño es un proceso progresivo e ininterrumpido, en el que influye la maduración del sistema neurosensorial y motor, y que, a su vez, tiene una gran repercusión sobre el desarrollo cognitivo, afectivo y social del niño. 

Antes de comenzar a desarrollar el lenguaje propiamente dicho, el niño dislumbra una discriminación auditiva hacia su entorno sonoro lo que actúa como elemento precursor del lenguaje. 

Las reacciones conductuales del bebé ante el sonido se dan en los primeros meses de vida, donde se observan procesos de atención selectiva ante dichos sonidos. Así, el bebé responde disminuyendo el ritmo de succión del chupete cuando se presenta un estímulo acústico determinado. Sin embargo, este ritmo de succión se modifica, acelerándose, si se presenta a continuación otro estímulo acústico diferente (30). 

Además, el niño, al percibir los estímulos verbales de su entorno, reacciona frente a ellos, cesando de llorar, por ejemplo, cuando alguien habla (31). También, a partir de la 6-7 semanas de vida, el bebé es capaz de distinguir entre las distintas entonaciones del adulto, por lo que varía su estado afectivo dependiendo del patrón entonativo que se le presente, sea este ultimo de enfado o de alegría. 

Durante los cuatro primeros meses de vida, el bebé inicia su comunicación social respondiendo a gestos y palabras del adulto con una sonrisa. Comienza vocalizaciones casi reflejas, tales como gritos, bostezos, suspiros y sonidos casi vocálicos. Posteriormente comienza la etapa del balbuceo rudimentario con vocalizaciones arcaicas, definidas como secuencias fónicas con esquemas melódicos en su mayoría descendentes (32). La función de dichas vocalizaciones es explorar las posibilidades del tracto vocal y controlar el mecanismo de producción. El niño disfruta y le produce placer realizar estas emisiones. Paulatinamente, a partir de los 3 meses de edad, el niño prolonga la duración de dichas vocalizaciones e incrementa su número, así como el rango frecuencial de las mismas, tanto hacia frecuencias graves como agudas. También modifica ritmos y juega con su voz,  produciendo inflexiones con la misma. Estos incrementos en el balbuceo están relacionados directamente con el refuerzo social que se le presenta al niño (33).
 
A partir de los 5 meses se pasa a un conjunto articulatorio compuesto por un sonido vocálico de mayor energía y un sonido consonántico (CV), por ejemplo /ma/. Progresivamente, el niño va reduplicando dichas sílabas idénticas /mamama/ y con el paso del tiempo, va diversificando dichas reduplicaciones, tanto en relación a las vocales /mamoma/ como a las consonantes /mamapa/. En general, en lo referente a las consonantes se comienza por las oclusivas sordas /p, t, k/ y evolucionan hacia las oclusivas sonoras /b, d, g/ (34). 

Posteriormente y alrededor de los 9 meses de edad, se comienza la etapa del balbuceo mixto, formado por elementos significativos y sílabas no reconocibles (35). Se puede decir que es a partir de los 12-15 meses de edad cuando las palabras adquieren significación. 

Entre los 16-18 meses de edad incrementa su vocabulario en 50 palabras y es a partir de este número de elementos cuando es capaz de iniciar la combinación de 2 palabras para iniciar la holofrase. Hacia los 20 meses de edad su vocabulario es aproximadamente de 100 palabras, incrementándose a 300 palabras a los 24 meses, y a esta edad comienza a preguntar por el nombre de los objetos de su entorno. A los 3 años de edad ha adquirido aproximadamente 1.000 palabras y usa enunciados de más de 2 palabras con estilo telegráfico (36). En esta edad es usual que el niño tienda a generalizar reglas aplicándolas a situaciones nuevas, con lo que utilizará “ha  ystem” en vez de “ha puesto”, “vinió” en lugar de “vino”. Además, va a comenzar a usar la estructura morfosintáctica básica de sujeto, verbo y complemento de objeto dando sentido a la frase. En esta edad comprendida entre los 3 y 6 años, el niño domina la estructura fundamental de la lengua materna y es capaz de hacer su habla inteligible, pero no significa que ha terminado su proceso de adquisición de lenguaje, sino que debe continuar profundizando en las diferentes áreas lingüísticas. 

 

DESARROLLO DEL LENGUAJE 

Hitos de Northern en el desarrollo del lenguaje

Se sobresalta ante los ruidos fuertes Se despierta ante sonidos Reflejo de parpadeo o mayor apertura de los ojos ante los ruidos.
Se tranquiliza con la voz de la madre Deja de jugar, escucha los nuevos sonidos Busca la fuente de sonidos nuevos que no están ala vista.
Disfruta con los juguetes musicales Arrulla y gorjea con inflexiones Dice “mamá”.
Responde a su nombre y al “no” Cumple pedidos simples Cuenta con un vocabulario expresivo de 3 a 5 palabras Imita algunos sonidos.
Conoce las partes del cuerpo Cuenta con un vocabulario expresivo mínimo de 20 a 50 palabras Utiliza frases de 2 palabras Un 50% del habla es inteligible para los extraños.
Cuenta con un vocabulario expresivo de 500 palabras Utiliza oraciones de 4 a 5 palabras Un 80% del habla es inteligible para los extraños Comprende algunos verbos.

 

SISTEMÁTICA DEL CRIBADO DE LA AUDICIÓN EN EL NIÑO – PREVENCIÓN 

La organización mundial de la salud define el cribado como ““la aplicación sistemática de una prueba para identificar a individuos con un riesgo suficientemente alto de sufrir un determinado problema de salud como para beneficiarse de una investigación más profunda o una acción preventiva directa, entre una población que no ha buscado atención médica por síntomas relacionados con esa enfermedad” (Wald, 2001). 

El diagnóstico precoz de la hipoacusia infantil consigue niños y posteriormente jóvenes y adul- tos con lenguaje normal e integración total en la población oyente y poder usar sus mismas formas de comunicación (3). La detección debe ir seguida de una pronta intervención logopédica especializada y correcta adaptación protésica, ya que si no el esfuerzo y el gasto de la detección  yst inútil. 

Como en toda enfermedad que afecte a los niños se debe prestar una atención especial a los padres para que comprendan el problema de su hijo, su pronóstico y su tratamiento adecuado.

 

PRUEBAS DE AUDICION 

La audiometría tonal liminar (o audiometría tonal) representa, junto a la audiometría verbal, una de las pruebas fundamentales en los estudios de diagnósticos auditivos.
 Consiste en una exploración de la función auditiva por medio de umbrales de audición para las distintas frecuencias, entendiendo como umbral auditivo la intensidad mínima que una persona necesita para detectar la presencia de un sonido aproximadamente el 50% de las veces.
Los umbrales auditivos estudiados serán diferentes según sea el modo en que presentemos al paciente el estímulo auditivo: Si el estímulo auditivo se presenta a través de auriculares estudiaremos la vía de conducción aérea, por el contrario si el estímulo auditivo se presenta a través de vibradores óseos estaremos estudiando la vía de conducción ósea.
La impedanciometría es un método de medición de la función del mecanismo auditivo periférico (4). Es una exploración objetiva, que no precisa de la participación activa del paciente.
El objetivo de la timpanometría es el de evaluar la indemnidad anatómica y funcional de las estructuras del oído medio.
El objetivo del estudio del reflejo acústico, su morfología, su umbral, su adaptación, etc., manifiesta la indemnidad o no del arco del reflejo del músculo estapedio, con su valoración de los pares craneales implícitos en él (VIII par y VII par craneales), indemnidad de la zona troncoencefálica donde tienen lugar las conexiones neuronales y la topografía de las hipoacusias neurosensoriales (coclear versus retrococlear).
El objetivo de las pruebas de función tubárica, tanto a tímpano íntegro como a tímpano perforado, nos informa de la funcionalidad de la trompa de Eustaquio. (4) AEDA. Normalización de las pruebas audiológicas (III): la impedanciometría [en-linea]. Auditio: Revista elec- trónica de audiología. 1 Noviembre 2004, vol. 2 (3), pp. 51-55.
Las otoemisiones acústicas (OEA) son sonidos de origen coclear registrados en el conducto auditivo externo. (1) Está confirmado su origen en la contracción de las células ciliadas externas (CEE), base fisiológica del amplificador co- clear (mecanismos cocleares activos) que incrementan la vibración de la membrana basilar y modulan la excitación de las células ciliadas internas (CCI). La repercusión sobre la audición de esta actividad fisiológica es la capacidad de dis- criminación frecuencial de la cóclea humana asociada a una audición normal.
OBJETIVOS DE LA EXPLORACIÓN Las otoemisiones acústicas provocadas (OEAP) son señales acústicas originadas en la cóclea tras su estimulación con un sonido transitorio, habitualmente un click.
El objetivo básico de la exploración es la obtención de esta OEA en forma de energía acústica en el CAE, y es para esta función para lo que están diseñados los sistemas de registro. Las OEAP están presentes en la mayoría de normooyentes y no se obtiene su registro a partir de determinados grados de hipoacusia, por lo tanto, el objetivo buscado cuando se registra una OEAP en clínica, es la detección de su existencia, lo cual nos permite establecer que la audición es normal en la mayoría de los casos de los individuos en los que se obtienen. 1. Kemp, D. T. Stimulated Acoustic Emissions from de within auditory ystem. J Acoust Soc Am 1978; 64, 5: 1386-1391.
DEFINICIÓN 
El término audiometría por respuestas eléctricas designa todos los procedimientos de medición de potenciales eléctricos que correlacionan con un estímulo auditivo. Los potenciales evocados son fluctuaciones de voltaje en el tiempo generados en el sistema nervioso en respuesta a un estímulo adecuado. Dependiendo del tipo de estímulo que los provoca pueden clasificarse de la siguiente manera:
1. Potenciales evocados auditivos (PEA)
2. Somatosensoriales (PES) 
3. visuales (PAV).
El uso de los PEA constituye un método objetivo cuantitativo y cualitativo para evaluar la función auditiva, de manera inocua y sin necesidad de la participación activa del paciente (1). La aparición de los distintos tipos de PEA ha producido una revolución en el campo de la audiología, especialmente en la población pediátrica, siendo principalmente los PEATC junto con la otoemisiones acústicas las dos técnicas utilizadas en la detección precoz de hipoacusia en recién nacidos. Aunque son unas técnicas de indiscutible valor clínico, deben interpretarse siempre en conjunto con el resto de pruebas y exploraciones existentes para llegar a un correcto diagnostico y tratamiento de cada paciente.

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