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Las texturas sólidas en la alimentación complementaria

Actualmente, se ha observado que muchos padres en su afán de evitar situaciones de atoramiento, por tiempo o por preferencias hacia la consistencia espesa, no miden las consecuencias que esta conlleva en el desarrollo oral motor.

¿Estás preocupado porqué tu hijo no come sólidos?

Es importante incorporar la alimentación sólida a la dieta de tu hijo. 
La masticación es una función que, a diferencia de la succión y la deglución, se debe aprender, y es tarea de los padres enseñar a sus hijos la forma apropiada en que se debe realizar.

Es un proceso muy importante que ayuda al desarrollo facial, así como también es fundamental para la evolución y el trabajo de los músculos y estructuras implicadas en la articulación del lenguaje (labios, lengua y mandíbula entre otros) facilitando así el crecimiento armónico de las estructuras orofaciales, las cuales ayudan a la movilidad y fuerza de dicho sistema aprendidos en la masticación.

Sobre los 6 meses, el bebé ya presenta una maduración alimentos con nuevas consistencias aparte de líquidos. Esto se debe a que ya es capaz de mantener la cabeza equilibrada con el tronco, su desarrollo global facilita un mejor movimiento de la mandíbula para conseguir realizar la función de la masticación.

Es en esta oportunidad en la cual se debe promover la ingesta de distintas consistencias para que sus hijos sigan desarrollando de forma correcta todas las funciones estomatognáticas, ya que se ha observado que la introducción tardía parece funciones masticatorias.

Por lo tanto, las diferentes texturas de los alimentos promueven el estímulo y el aprendizaje de forma gradual de la masticación, favoreciendo movimientos de lateralidad mandibular, generando un correcto crecimiento y desarrollo óseo de la cara y así prevenir en un futuro alteraciones estructurales y/o dentales, como una incorrecta mordida, una falta de espacio para los dientes permanentes y otros problemas de ortodoncia, a parte de una baja motricidad oral, la cual puede conllevar a una nutrición incompleta y alteraciones en la articulación del lenguaje.



Enseñar el modelo correcto de masticación, con boca cerrada, sin sacar la lengua hacia fuera y masticando con las muelas, primero por un lado y a continuación por el otro.

Para tener en cuenta:

  • Proporcionar variedad de texturas para que se acostumbren a cada una de ellas.

  • No alargar el uso del biberón ni del chupo.

  • El uso prolongado de éstos puede producir alteraciones en las estructuras orofaciales, como dientes, encías y lengua, lenguaje.

  • Evitar limpiar con la cuchara los restos de comida que se quedan en la boca y propiciar que sean ellos mismos con la lengua los que se limpien.

  • Usar pitillos para tomar líquidos. De esta manera se fortalecen los labios y las mejillas, ya que deben realizar fuerza para sostenerlo y movimientos para realizar la succión del líquido.

  • La clave consiste en hacer las cosas despacio. Aprender a manejar sólidos y habituarse a nuevos sabores y texturas, puede llevar tiempo; y aunque algunos lo pidan desde el primer día, su sistema digestivo necesita un tiempo para adaptarse, así que la primera toma de contacto debe ser en raciones muy pequeñas.

  • Olvídate de convertir en purés toda la comida. Ofrécele el mismo alimento que tu comes, pero en pequeños trocitos. Déjale que juegue con la comida. Si todavía la rechaza, hazle las papillas gradualmente más gruesas.

  • Uno de los alimentos más sencillos de introducir para probar texturas nuevas es el plátano. Es fácil de triturar con un tenedor y a la mayoría de los bebés les encanta su sabor. Una vez que acepte este cambio prueba hacer lo mismo con otros alimentos en lugar de hacerlos puré.

  • Si agarra un trozo de pollo y se lo lleva a la boca, es un buen comienzo. No le alimentará desde luego, pero es un buen inicio, ya que está aprendiendo a coger la comida, a tragar, a masticar aun sin dientes. Si se lleva a la boca un alimento lo mastica y lo escupe, prueba los días siguientes, no desistas, porque seguro terminará comiendo su porción de comida.

  • Amplía poco a poco la variedad de alimentos para comer con las manos: pasta, trocitos de queso, de carne, de pescado, de fruta, de verdura cocida, etc. Si no le gusta algo, prueba con uno totalmente diferente. Pero hazlo siempre de uno en uno.

  • Promover el contacto directo con las diferentes texturas y evitar limpiarlo mientras come, así explorará con sus manos, mejillas, labios y lengua las diferentes consistencias de alimentos, experimentando la estimulación multisensorial.

  • Ante todo paciencia y tranquilidad. Hazte a la idea de que necesitarás 15 o más intentos antes de que tu bebé acepte una nueva textura.

Referencias:revista pediátrica Harker - edición 4

Desde Nuestra especialidad de Nutrición apoyamos el proceso de alimentación de  tus hijos, brindándote asesoría personalizada  para que cada una de los momentos  de su desarrollo  y crecimiento sean  óptimos, además por medio  de la educación nutricional  y la modificación de hábitos  de alimentación y estilos de vida, atendemos  niños con problemas  de sobrepeso, obesidad y otras patologías  que se pueden presentarse en el transcurso  de la niñez.

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